¡¡BIENVENIDOS!!

"Existe gran número de personas que no tienen durante su vida más que una idea, y por lo mismo no se contradicen nunca. No pertenezco a esa clase; yo aprendo de la vida, aprendo mientras vivo, y, por lo tanto, aprendo hoy todavía. Es posible que lo que hoy es mi opinión, de aquí a un año no lo sea, o lo considere erróneo, y me diga: ¿Cómo he podido tener esa opinión antes?" BISMARCK

miércoles, 29 de febrero de 2012

El bambú japonés


El bambú japonés

(El vídeo se encuentra en la parte inferior de la entrada) 

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada,  gritándole con todas sus fuerzas:¡ Crece ! 
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.
En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que el cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas... ¡¡¡¡ la planta crece más de 30 metros!!!!
¿Tardó solo seis semanas en crecer? 
No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.
Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que se mantienen en forma perseverante y coherente, y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que (en tanto no bajemos los brazos) ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperábamos, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice. 
El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia. Tiempo... cómo nos cuestan las esperas.
Qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos....

 Si no consigues lo que anhelas, no desesperes....quizá estás echando raíces... Hay que tener paciencia y no desesperar, porque la semilla está ahí.


¿Qué sé hacer?


¿QUÉ SÉ HACER?


El profesional de la orientación no se hace, se hace: se trata de creer que ya soy una profesional porque tengo capacidades de las que he hablado en la entrada anterior. Ahora mi tarea consiste en desarrollar esas capacidades. Pero para trabajar en la orientación y llevar a cabo este desarrollo de capacidades debo tener en cuenta mi personalidad. No cabe duda de que cada persona parte, en formación y competencias, de lugares diferentes; pues bien, por ello tengo que ver qué cosas tengo yo que me sirvan en mi profesión para tratar de mejorar esas capacidades.
Para ello voy a llevar a cabo una actividad en la que me pregunto: ¿qué sé hacer? Esto me dará pistas de cuáles son mis intereses, para ver de dónde parto, en qué soy buena y qué cosas siempre he querido hacer y no he hecho. Y para reflejarlo mejor lo que haré será dividir la tarea en períodos.

Ø      EN MI NIÑEZ: durante mi niñez supe hacer muchas cosas propias de la etapa. Sabía jugar a las muñecas, jugar a las canicas, saltar a la comba, sabía respetar a mis padres y a los profesores (cuya autoridad hoy en día está siendo cada vez menos reconocida) y, lo que mejor sabía a hacer y lo que más me gustaba era jugar a desempeñar roles de diferentes oficios, desde dependienta de una tienda donde podías encontrar desde un paquete de legumbres hasta unos pendientes (je jeje ¡qué recuerdos más bonitos me vienen a la cabeza!), hasta enfermera pasando por el de maestra. Eso sí, el que más degustaba era este último (ya sabía yo que lo de querer ser maestra es vocación…). Pero nada de todos estos juegos hubieran tenido tanto sentido si mi hermana mayor no hubiera formado parte de ellos.



Ø      EN MI ADOLESCENCIA: durante el comienzo de mi adolescencia (entre los 15 y 17 años) sabía ser responsable ante mis tareas, seguía sabiendo obedecer a mis mayores, pero sabía ser un poco rebelde también.
A partir de los 17 años, conocí a la persona más importante en mi vida: Víctor, mi pareja. Desde entonces aprendí muchas cosas que hasta ese momento no sabía: aprendí a ser más educada, aprendí a tener más conocimientos sobre el mundo laboral, y lo más importante, aprendí a valorarme y quererme a mí misma lo cual considero que es fundamental. También aprendí a dar a las cosas la importancia justa.


Ø      EN MI FUTURO: ¿qué sabré hacer en un futuro? De momento a esa pregunta no tengo respuesta pero sí que puedo saber qué espero saber en un futuro. Espero saber desempeñar el oficio de maestra y de orientadora de forma satisfactoria, poder ayudar a  todos aquellos que lo necesiten, ser responsable con las tareas que desempeñe, ser buena madre y buena esposa, ser valorada por los demás y saber valorar a los demás y saber aceptar las críticas sacando de ellas el lado positivo.

Con esta actividad de autoconocimiento pretendo tener una visión general de cuáles han sido mis intereses a lo largo de mi vida y lo que espero hacer el día de mañana. Creo que esta actividad deberían realizarla todas las personas ya que te ayuda a avanzar y a crecer personalmente.

lunes, 27 de febrero de 2012

Competencias de un orientador


COMPETENCIAS DE UN ORIENTADOR

El día 26 de febrero estuvimos haciendo en clase una actividad en la que, por grupos, tuvimos que reflexionar sobre las competencias que creemos que tienen un orientador, bueno, rectifico: que creemos que tenemos nosotros como orientadores ya que ya somos profesionales.
Después, hicimos una puesta en común con el resto de la clase y obtuvimos un amplio listado de esas competencias. Yo no estaba de acuerdo con que todas fueran igual de importantes sino que para mí hay ciertas competencias que tienen mayor importancia frente a otras. Así, las que para mí son más relevantes son:
·         Ser un guía para el usuario y de este modo no proporcionarle las respuestas a sus problemas sino orientarle y guiarle por el camino adecuado para que logre resolver sus problemas de forma autónoma y encuentre el sentido de la vida.
·         Muy importante también es trabajar de forma confidencial, limitando mi trabajo a cada usuario. Con esto quiero decir que debo discriminar y no llevarme el trabajo a casa ya que el trabajo de orientador es un trabajo muy gratificante pero con un alto grado de frustración. En resumen: saber desconectar.
·         Ayudar al autoconocimiento (metas, capacidades, a descubrir sus áreas de mejora, sus potencialidades…), pero aquí es muy importante preguntarse: ¿cómo pretendo ayudar a alguien a conocerse a sí mismo si no me conozco yo a mí misma? Es por ello que considero de vital importancia aprender primero a conocerme a mí misma para poder ayudar a que los demás se conozcan a sí mismos (si quiero mejorar personalmente tendré que observarme).
El trabajo del autoconocimiento es un trabajo muy enriquecedor pero que pocas personas lo hacen: debemos analizarnos tal y como somos, valorando tanto nuestros puntos positivos como los negativos y así nos daremos cuenta de que valemos mucho más de lo que muchas veces nos pensamos.
·         Saber escuchar: la escucha que llevemos a cabo ha de ser una escucha efectiva, ¿y qué es eso de una escucha efectiva? saber escuchar con el cuerpo, respetando el turno de palabra, dejando que el otro se exprese y haciéndole ver que está siendo escuchado activamente y con interés. Pero aquí vuelvo a incidir en lo anterior: para que sea efectiva ha de pasar primero por nosotros mismos; yo como persona, como profesional, debo conocerme a mí misma.
El dibujo que muestro a continuación fue realizado por mí en la asignatura de Orientación y Acción Tutorial y que creo que resume las competencias que, para mí tiene un orientador, visto de forma creativa y con un toque original:



Con todo, quiero finalizar con una frase que creo que resume todo lo que vengo diciendo en estas letras:
“El orientador se hace de dentro a fuera y no de fuera a dentro”
Y animar a todas aquellas personas que están leyendo esto a que hagan ese ejercicio de autoconocimiento, tan importante y fundamental para la vida.

domingo, 26 de febrero de 2012

Comienza el viaje...

COMIENZA EL VIAJE...

Hoy comienza mi viaje hacia un mundo de reflexión y de autoconocimiento, pero antes de comenzar con las reflexiones creo que debería presentarme. Me llamo Natalia, tengo 21 años y soy estudiante de Psicopedagogía, habiendo estudiado previamente Magisterio de Educación Primaria. Vivo en un pueblecito de la sierra de Madrid, a unos 50 Kms de la capital. Me encanta pasear, escuchar música, bailar, ver pelis de risa y estar con las personas que más me importan en mi vida: mi familia, mis amigos y mi pareja.

Respecto al blog, debo decir que su nacimiento se debe a la asignatura nueva que estoy cursando, la cual se denomina "Modelos de Orientación e Intervención Psicopedagógica", con el objetivo de hacer de él mi propio cuaderno de aprendizaje. Debo destacar que nunca antes había creado uno, así que en principio no sé muy bien cómo afrontarlo. Solo sé que espero poder llegar a cumplir con los objetivos de la asignatura y aprender a conocerme a mí misma ya que considero que un orientador, antes de asesorar a cualquier usuario, debe conocerse a sí mismo, lo cual me parece una tarea complicada, pero me gustan los retos difíciles.