¿QUÉ SÉ HACER?
El profesional de la orientación
no se hace, se hace: se trata de creer que ya soy una profesional porque tengo
capacidades de las que he hablado en la entrada anterior. Ahora mi tarea
consiste en desarrollar esas capacidades. Pero para trabajar en la orientación
y llevar a cabo este desarrollo de capacidades debo tener en cuenta mi
personalidad. No cabe duda de que cada persona parte, en formación y
competencias, de lugares diferentes; pues bien, por ello tengo que ver qué
cosas tengo yo que me sirvan en mi profesión para tratar de mejorar esas
capacidades.
Para ello voy a llevar a cabo una
actividad en la que me pregunto: ¿qué sé hacer? Esto me dará pistas de cuáles
son mis intereses, para ver de dónde parto, en qué soy buena y qué cosas siempre
he querido hacer y no he hecho. Y para reflejarlo mejor lo que haré será
dividir la tarea en períodos.
Ø
EN MI NIÑEZ:
durante mi niñez supe hacer muchas cosas propias de la etapa. Sabía jugar a las
muñecas, jugar a las canicas, saltar a la comba, sabía respetar a mis padres y
a los profesores (cuya autoridad hoy en día está siendo cada vez menos
reconocida) y, lo que mejor sabía a hacer y lo que más me gustaba era jugar a
desempeñar roles de diferentes oficios, desde dependienta de una tienda donde
podías encontrar desde un paquete de legumbres hasta unos pendientes (je jeje
¡qué recuerdos más bonitos me vienen a la cabeza!), hasta enfermera pasando por
el de maestra. Eso sí, el que más degustaba era este último (ya sabía yo que lo
de querer ser maestra es vocación…). Pero nada de todos estos juegos hubieran
tenido tanto sentido si mi hermana mayor no hubiera formado parte de ellos.
Ø
EN MI ADOLESCENCIA: durante el comienzo
de mi adolescencia (entre los 15 y 17 años) sabía ser responsable ante mis tareas,
seguía sabiendo obedecer a mis mayores, pero sabía ser un poco rebelde también.
A partir de
los 17 años, conocí a la persona más importante en mi vida: Víctor, mi pareja.
Desde entonces aprendí muchas cosas que hasta ese momento no sabía: aprendí a
ser más educada, aprendí a tener más conocimientos sobre el mundo laboral, y lo
más importante, aprendí a valorarme y quererme a mí misma lo cual considero que
es fundamental. También aprendí a dar a las cosas la importancia justa.
Ø
EN MI FUTURO: ¿qué sabré hacer en un
futuro? De momento a esa pregunta no tengo respuesta pero sí que puedo saber qué
espero saber en un futuro. Espero saber desempeñar el oficio de maestra y de
orientadora de forma satisfactoria, poder ayudar a todos aquellos que lo necesiten, ser
responsable con las tareas que desempeñe, ser buena madre y buena esposa, ser
valorada por los demás y saber valorar a los demás y saber aceptar las críticas
sacando de ellas el lado positivo.
Con esta actividad de autoconocimiento
pretendo tener una visión general de cuáles han sido mis intereses a lo largo
de mi vida y lo que espero hacer el día de mañana. Creo que esta actividad
deberían realizarla todas las personas ya que te ayuda a avanzar y a crecer personalmente.


No hay comentarios:
Publicar un comentario