Durante este curso he tenido el placer de poder leerme un libro bastante interesante el cual recomiendo a todo el mundo. El libro se llama "Conflictos de pareja" y su autor es Javier de las Heras, doctor en Medicina, especialista en Psiquiatría y actual profesor mío de la asignatura Psicología de la Personalidad impartiendo también Psicopatología en mi universidad, la Universidad Complutense de Madrid.
De las Heras, J. (2003). Conflictos de pareja. Madrid: Espasa Calpe
Tras haberme leído el libro he podido profundizar un poco más en la Psicología de la Personalidad a la vez que he aprendido a tener una aproximación sobre cómo es mi personalidad.
Ya en el primer capítulo del libro (La personalidad en el amor) pude hacer
un ejercicio de autoconocimiento dándome cuenta de que quizá no sea lo
suficientemente madura como pensaba. Recomiendo a todo el mundo que dedique un
tiempo en su vida para parar a analizarse y a conocerse a sí mismo, trabajo el
cual no es fácil. Una de las manifestaciones de la madurez es, según De las
Heras (2003), “poseer un suficiente equilibrio emocional y capacidad de control
de los propios impulsos y emociones” (pp. 19). El autor dice que los niños y
adolescentes poseen inestabilidad emocional y que pueden cambiar de humor con
cualquier cosa que no les guste, pues bien, eso es lo que a mí me sucede: tengo
serias dificultades para controlar mis emociones y para resolver mis problemas
adecuadamente. Además, De las Heras (2003) nombra otras manifestaciones: “lograr
un amplio nivel de autonomía e independencia (…) Comportarse de un modo
responsable, con conocimiento de las posibles repercusiones de los propios
actos (…) Tener capacidad para lograr adaptarse a situaciones difíciles o
frustrantes (…) Establecer relaciones humanas de cierta profundidad y
permanencia (…) Plantearse objetivos vitales de cierta envergadura con
realismo” (pp. 21-24). Es aquí donde me doy cuenta de que, aunque vaya buscando
y logrando una autonomía personal, dependo de las personas importantes para mí
para tomar decisiones. Me derrumbo ante cualquier fracaso pero en cambio nunca
abandono un objetivo porque soy consciente de que quien algo quiere algo le
cuesta. Soy una persona que vive sus afectos con mucha intensidad pero en
cuanto el otro no me proporciona lo que necesito, mis afectos se desvanecen.
Tiendo más a relacionarme con poca gente pero que sea profundamente que a
sostener relaciones superficiales con muchas personas. Por otro lado, vivo para el deber. ¿Entonces, soy o no soy una persona madura?
Por otra parte, tras la lectura de este libro he
podido identificarme con un tipo de personalidad, aunque también es cierto que
no es una identificación absoluta ya que también me identifico con rasgos de
otras personalidades que a continuación detallaré. Así, De las Heras (2003)
explica en el libro que Galeno identificó cuatro tipos de temperamentos
humanos: sanguíneo, flemático, colérico y melancólico. Del temperamento
colérico me siento identificada con la seguridad que tienen en sí mismos, con
que se entusiasman fácilmente y con que presentan dificultades para controlar
sus emociones (como mencioné al principio de estas líneas). Por otro lado, del
temperamento melancólico me siento identificada con: son serios y responsables,
viven para el deber (como bien había mencionado anteriormente), muy sensibles, siempre preocupados, transmiten mucho afecto, tienden
al pesimismo, inseguros, desconfiados y se adaptan mal a los cambios.
Por otra parte, De las Heras (2003) detalla en su
libro: “Millon describió ocho patrones de afrontamiento y tres patrones de
personalidad diferentes” (pp. 35). Pues bien, yo me siento identificada en
parte con el patrón activo-dependiente por buscar continuamente afecto por
parte de los demás; con el patrón activo-independiente en lo de que todo el
mundo es falso (repito que soy muy desconfiada, para mí el dicho de “piensa mal
y acertarás” es totalmente cierto. Sé que no debería ser así porque quito
oportunidades a personas con buenas intenciones ya que enseguida en un primer
contacto las catalogo de falsos); y con el patrón activo-desvinculado por la
desconfianza que muestro ante los demás (otra vez se repite la misma idea de la
desconfianza). Por otra parte, me siento más identificada con rasgos de la
personalidad histriónica que con rasgos de cualquier otra personalidad: tengo
una excesiva necesidad de afecto y de dependencia hacia los demás, gran
necesidad de aprobación social y necesito sentirme querida. Pero soy tan
sensible que dramatizo pequeñas cuestiones y cambio con facilidad de estado de
ánimo, sin poder controlar mis emociones en la mayoría de los casos. Para mí
prevalece claramente lo afectivo sobre lo racional. Además, no soporto muy bien
las críticas e incluso las pequeñas bromas (esto último está más relacionado
con la personalidad paranoide). Por otra parte, en ocasiones me siento
identificada con la personalidad por evitación porque a veces experimento
sentimientos de inferioridad.
Para
finalizar, el libro me ha ayudado a conocer mejor mi papel dentro de mi pareja,
conociendo el origen de la mayoría de las discusiones que tenemos, dándome
cuenta así de las cosas que debo cambiar y de las cosas que debo mantener y
fomentar. Así, a partir del capítulo 3 (La
personalidad en el amor), he podido reflexionar sobre mi situación amorosa
actual.

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