SEGREGACIÓN,
INTEGRACIÓN E INCLUSIÓN
El otro día en la asignatura de “Intervención Psicopedagógica en Deficientes Físicos” tuvimos que realizar una práctica. Dicha práctica consistía en realizar una lectura y hacer una valoración personal sobre ella. Me pareció interesante colgarla aquí porque trata sobre temas muy peliagudos sobre la supuesta actual inclusión.
Mi opinión sobre el tema
es la siguiente:
Este texto me ha hecho
reflexionar sobre varias cosas. Para empezar, no debemos etiquetar a las personas:
las personas no son discapacitados sino que tienen una discapacidad. Queremos
construir escuelas diferentes pero con la misma ideología, es por ello que si
queremos lograr la inclusión, entonces no podremos hacer diferentes tipos de
escuelas sino que necesitamos una misma escuela con diferentes recursos generales
y específicos, diferentes equipamientos y diferentes profesionales que atiendan
las mismas necesidades.
Todos los profesionales
de la educación dicen que la inclusión es el paso que hay que lograr, pero la
realidad luego es otra ya que no aportan nada para lograr esa inclusividad. En
el texto la autora habla de que en los departamentos de orientación se llevan a
cabo Adaptaciones Curriculares Individualizadas (ACI) las cuales pretenden
proporcionar las condiciones necesarias para que todos los alumnos puedan
recibir una educación que sea completa y gratificantes, dar alternativas
eficaces mediante oportunas modificaciones de la oferta educativa a las
necesidades, contexto y posibilidades educativas de aquellos niños y
adolescentes “diferentes” que respondan a sus diferentes demandas
socioeducativas. Pero la realidad de las ACI en el día a día escolar no es así,
no se realizan tantas ACI como se debieran. Pero lo cierto también es que
considero que es de vital importancia el hecho de que la intervención no se
haga sólo desde la escuela y bajo la mano de profesionales formados para ello,
sino también intervenciones desde la familia y el medio. La intervención desde
la familia es fundamental aunque en ocasiones será necesario proporcionar una
formación que no poseen y que será necesaria; y la intervención desde el medio
pasa por el trabajo conjunto entre los padres y la escuela.
Aún estamos muy
estancados en la integración y debemos mirar hacia un mundo de inclusión que aún
no llegamos a alcanzar. No somos capaces de ver más allá porque aunque la
ideología haya cambiado, seguimos actuando igual que venimos haciendo muchos
años atrás. En el texto, Carmen García dice que se integran los que previamente
estaban excluidos, por lo que esto supone un problema ya que realmente no están
integrados. En muchos centros escolares se podría hacer bastante más de lo que
se hace, ¿cómo?, a través de dos ámbitos: por un lado, a través de la formación
de los profesionales (como he mencionado anteriormente); y, por otro lado, a
través de la ideología que subyace a esta idea.
Pero yo me pregunto, ¿es
posible la inclusividad? considero que sí pero si fuera posible habría que
partir de la formación del profesorado, que no sólo tiene porqué ser teórica
sino también ideológica (¿hacia dónde queremos llevar la educación?). Por
tanto, es complicado cambiar las cosas hacia una educación inclusiva pero no es
imposible. De hecho, podemos y debemos tener un espíritu de renovación, de mejora,
pero una vez razonado, tendremos que difundir nuestros nuevos ideales en foros
y libros.
Quiero destacar también
que existe una complicación terminológica al hablar de estos conceptos: hasta
la edad moderna se hablaba de eliminación (personas no válidas retiradas de la
sociedad), hasta 1980 de segregación (basada en una supuesta homogeneidad),
durante los años 1980-1990 se habló de integración y a partir de los años 90,
de inclusión (diversidad como principio de igualdad). Pero, ¿se deberá a una
falta de acuerdo en educación? el hecho de que el término haya cambiado mucho
en pocos años no se debe a una falta de acuerdo ya que en el ámbito educacional
prácticamente no existe el acuerdo. Lo malo viene si se cambia el sentido de
dichos términos.
Para finalizar, decir
que el texto me ha parecido un tanto complicado y confuso ya que ha cambiado la
terminología (como acabo de mencionar) y las intenciones explícitas, aunque lo
implícito sigue estando vigente.
El enlace del artículo de García Pastor no conduce a nada, podría ayudarme a tenerlo
ResponderEliminarSaludos,
mfrancismarin@gmail.com