El pasado lunes 7 de mayo estuvimos hablando en clase sobre los diferentes programas y proyectos educativos en el ámbito de la orientación. Sin saber cómo, nos vimos envueltos en un gran debate que trataba de dar respuesta al siguiente interrogante:
"¿Hasta qué punto es importante tanta exigencia de que los docentes estén formados en lengua inglesa?"
Sinceramente yo estoy totalmente en contra de la gran exigencia que están demandando los cargos políticos en cuanto al aprendizaje del inglés en los docentes. Creo que es conveniente aprender idiomas, pero no sólo inglés, sino que inglés y muchos otros como pueden ser el francés, el alemán e incluso el chino. Yo soy maestra especializada en Educación Primaria, y estoy intentando aprobar las oposiciones, pero es imposible. Los que tienen la especialidad de inglés nos están arrebatando las plazas ya que sacan más plazas para inglés que para el resto de especialidades. Mi pensamiento hacia mi futuro es totalmente desolador: lo veo como un imposible, y todo porque no tengo ningún título de inglés. Podría estudiarlo, claro, pero no quiero, porque si yo hubiera querido estudiar inglés me hubiera metido en la especialidad de inglés dentro de magisterio y no en la de primaria, y si no lo hice por algo será, así que no voy a hacer algo que no me gusta y a lo que, en resumidas cuentas, me están obligando.
Considero que le están dando demasiada importancia, tanta que ahora si no tienes inglés olvídate de encontrar trabajo como docente u orientador en un centro escolar. Pero y yo me pregunto, ¿quizá estén mirando más por que los nuevos docentes estén bien formados en materia de lengua inglesa sin importarles que no tengan apenas formación en materia de docencia, que por que sean docentes bien formados y docentes de calidad? La respuesta, en mi opinión, es que sí: creo que prefieren que sepan inglés antes de que estén bien formados en pedagogía y educación, y esto está llevando a una pérdida de calidad docente enorme, tanto que llegará un momento en el que sea difícil remediar la situación.
Pero con este tema del inglés y el bilingúismo en las aulas no sólo pierde calidad la función docente sino que también pierde calidad los contenidos que se enseñan. Tanto es así que, por ejemplo, la asignatura de Conocimiento del Medio no permite que se profundice en ella. Considero que es una de las asignaturas más bonitas, interesantes y motivadoras que hay y con la que se puede trabajar de forma muy lúdica y creativa. Si la asignatura es enseñada en lengua inglesa, se pierde tiempo para poder profundizar en los contenidos por lo que los niños tienen conocimientos superficiales y muy básicos y generales pero nada específicos y profundos. Además, impartiendo la asignatura en inglés, no hay tiempo para poder hacer una visita al museo, para fabricar manualmente en clase un volcán, para hacer una escapada al campo a recoger hojas, flores o frutos,etc.
Por ello quiero concluir bajo la idea de que deberíamos pensar que, sin prescindir de ambos (inglés y calidad), podríamos pensar como combinarlos para no perder calidad docente.
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